Si llevas tiempo entrenando en la piscina y sientes que te falta velocidad, puede que pienses que la solución es nadar más fuerte y hacer más metros. Pero la realidad es que la clave para nadar más rápido no está solo en la fuerza, sino en la técnica, la eficiencia y la estrategia.
Piensa en esto: en el agua, la resistencia es tu mayor enemiga. Puedes ser muy fuerte, pero si tu posición no es la adecuada, tu patada no es eficiente o gastas demasiada energía en cada brazada, estarás nadando contra ti mismo.
La buena noticia es que hay pequeños ajustes que pueden marcar una gran diferencia en tu velocidad. Aquí tienes siete consejos clave que te ayudarán a deslizarte mejor, reducir la resistencia y ganar velocidad sin agotarte en el intento.
1. Mejorar tu posición en el agua te hará nadar más rápido
Mantener una buena alineación corporal es fundamental para reducir la resistencia y deslizarse con mayor facilidad en el agua. Imagina que tu cuerpo es una flecha: cuanto más estirado y equilibrado esté, menos fricción generarás. Para lograrlo, mantén la cabeza en posición neutra, mirando ligeramente hacia abajo en lugar de al frente. Asegúrate de que las caderas estén altas y alineadas con los hombros, evitando que las piernas se hundan. Un error común es levantar demasiado la cabeza al respirar, lo que provoca que las piernas bajen y frenen tu avance. En su lugar, gira la cabeza solo lo necesario para tomar aire, manteniendo una rotación fluida y sin movimientos bruscos.

Esto suele deberse a una mala alineación del cuerpo o a una patada ineficiente. Si levantas demasiado la cabeza al respirar, tus piernas tenderán a hundirse. Concéntrate en mirar ligeramente hacia abajo y mantener las caderas altas. Además, asegúrate de que tu patada sea fluida y constante, sin movimientos bruscos
La clave es mantener una alineación hidrodinámica. Practica ejercicios como el deslizamiento en posición de flecha y la flotación boca abajo con brazos extendidos. También puedes pedir a un compañero o entrenador que te grabe nadando para identificar errores en tu postura.
En estilos como crol y espalda, una ligera rotación del tronco ayuda a reducir la resistencia y a hacer más efectiva la brazada. Sin embargo, en braza y mariposa, la alineación debe ser más recta para optimizar la propulsión. La clave está en mantener un equilibrio entre estabilidad y movilidad en cada estilo.
2. Trabaja la patada de forma eficiente
Una patada eficiente no se basa en la fuerza bruta, sino en la constancia y el control del gasto energético. Para maximizar la propulsión sin desperdiciar esfuerzo, el movimiento debe iniciarse desde la cadera, con una ligera flexión de rodillas, pero sin doblarlas en exceso. Mantén los tobillos relajados y flexibles, permitiendo que los pies actúen como una extensión natural de la pierna para generar más impulso. Evita patadas rígidas o demasiado amplias, ya que aumentan la resistencia y pueden hacer que te hundas en lugar de avanzar con fluidez.

Una patada eficiente es aquella que te impulsa sin generar resistencia innecesaria. Si sientes que gastas mucha energía y avanzas poco, probablemente estés doblando demasiado las rodillas o haciendo movimientos demasiado amplios. La patada debe salir desde la cadera, con las piernas relajadas y los tobillos flexibles para aprovechar mejor el empuje del agua.
Esto suele ocurrir si tus tobillos son rígidos o si tu patada es demasiado forzada. Mantén los tobillos relajados y flexibles para que actúen como una aleta natural y generen más propulsión. Además, evita movimientos bruscos y enfócate en una patada fluida y constante.
Depende del estilo y de tu objetivo. En crol y espalda, una patada rápida y controlada es más eficiente, ya que reduce la resistencia y mantiene el cuerpo alineado. En mariposa y braza, en cambio, una patada más amplia y potente es clave para generar mayor impulso. Lo importante es encontrar un ritmo que complemente tu brazada sin gastar energía innecesaria.
3. Enfócate en la frecuencia y amplitud de la brazada
Un error común es abusar de brazadas cortas y rápidas, lo que aumenta el esfuerzo sin traducirse en mayor velocidad. En lugar de eso, busca un equilibrio entre frecuencia y amplitud. Extiende cada brazada al máximo sin perder eficiencia y aprovecha la propulsión completamente antes de iniciar la siguiente. Esto no solo te hará nadar más rápido con menos esfuerzo, sino que también te ayudará a mantener una mejor alineación y reducir la resistencia en el agua.

Para nadar más rápido con menos esfuerzo, concéntrate en alargar cada brazada. Asegúrate de completar bien el tirón y el empuje antes de iniciar la siguiente, aprovechando al máximo la propulsión generada. Un buen ejercicio es contar cuántas brazadas das por largo e intentar reducirlas manteniendo la misma velocidad.
Si realizas brazadas demasiado cortas y rápidas, es probable que te canses más rápido sin ganar realmente más velocidad. Esto se debe a que no aprovechas la fase de deslizamiento y pierdes eficiencia. En su lugar, trabaja en mantener un ritmo fluido y coordinar cada brazada con la patada para optimizar la propulsión.
Una brazada eficiente debe ser lo suficientemente amplia para generar impulso, pero sin exagerarla al punto de perder control y velocidad. Un buen indicador es que sientas que te deslizas sin interrupciones entre cada brazada. Puedes practicar con ejercicios como nado con un solo brazo o series focalizadas en la extensión y agarre del agua.
4. Perfecciona la fase subacuática
El deslizamiento tras la salida y los virajes es el momento de mayor velocidad en la natación, por lo que aprovecharlo al máximo es clave. Adopta una posición de flecha perfectamente alineada, con los brazos extendidos, la cabeza entre ellos y el cuerpo completamente estirado para minimizar la resistencia. Antes de salir a la superficie, realiza patadas de delfín potentes y controladas, manteniendo un ritmo fluido para prolongar la inercia. Cuanto más eficaz sea esta fase, menos esfuerzo necesitarás después para mantener la velocidad.

El deslizamiento es el momento de mayor velocidad en la natación, ya que aprovechas el impulso generado sin resistencia del agua en la superficie. Si sales demasiado pronto a nadar, perderás velocidad y te cansarás antes. Mantén una posición de flecha bien alineada y aprovecha este tramo al máximo antes de iniciar la brazada.
Depende del estilo y tu nivel de entrenamiento. En crol y espalda, lo ideal es realizar al menos 5 a 8 patadas de delfín antes de salir a la superficie. En mariposa y braza, el reglamento permite un único movimiento de brazos y una patada antes de emerger. Lo importante es equilibrar tiempo y eficiencia: no te quedes demasiado tiempo si pierdes velocidad o te quedas sin aire.
Las patadas deben ser potentes, rápidas y controladas, iniciando el movimiento desde la cadera y evitando doblar demasiado las rodillas. Practica con aletas cortas para fortalecer los músculos implicados y mantén un ritmo fluido para maximizar la propulsión sin desperdiciar energía. Además, trabaja la flexibilidad del tobillo para mejorar la eficiencia del movimiento.
5. Mejora tu agarre y tirón
La fase de agarre y tirón en la brazada es fundamental para generar velocidad y propulsión en el agua. Para maximizar su eficacia, mantén los codos altos y orientados hacia afuera, asegurándote de que la mano y el antebrazo actúen como una sola unidad. En lugar de empujar el agua hacia abajo, dirígela hacia atrás con fuerza y control, impulsándote hacia adelante con cada brazada. Imagina que estás «agarrando» el agua como si fuera una superficie sólida y empujándola de manera efectiva para aprovechar al máximo cada movimiento.
Un buen agarre se siente como si estuvieras «agarrando» el agua con firmeza en cada brazada, sin que la mano se deslice sin control. Para comprobarlo, concéntrate en mantener el codo alto y en dirigir la mano y el antebrazo hacia atrás, no hacia abajo. Un ejercicio útil es nadar con palas para sentir mejor la resistencia del agua y mejorar la fase de agarre.
Si sientes que avanzas poco, puede que estés empujando el agua en la dirección equivocada o con poca fuerza. Asegúrate de que tu mano y antebrazo sean una superficie de empuje sólida, dirigiendo el agua hacia atrás en lugar de hacia los lados o hacia abajo. También revisa tu extensión al inicio de la brazada: cuanto más alcance tengas antes de tirar, más distancia recorrerás con cada movimiento.
Para aumentar la potencia en el tirón, trabaja la fuerza en el gimnasio con ejercicios específicos como dominadas, remo con barra o fondos en paralelas. En el agua, usa palas y realiza ejercicios de nado con resistencia (como arrastres con paracaídas o bandas). Además, asegúrate de mantener la brazada larga y eficiente en lugar de hacer movimientos cortos y rápidos que te fatigan más rápido.
6. Controla tu respiración
Una respiración adecuada es clave para evitar la fatiga y mantener la eficiencia en el agua. Dominar la respiración bilateral en crol te ayudará a equilibrar el cuerpo y mejorar la simetría de tu técnica. En lugar de contener el aire, exhala de forma continua y controlada bajo el agua, permitiendo que la inspiración sea rápida y natural cuando gires la cabeza. Esto reducirá la tensión, mejorará tu ritmo y evitará que pierdas velocidad en cada brazada.
7. Incorpora entrenamiento de fuerza y flexibilidad
La velocidad en el agua no depende solo del entrenamiento en la piscina, sino también del trabajo fuera de ella. Fortalecer el core, los hombros y las piernas en el gimnasio mejora la estabilidad, la potencia y la eficiencia de cada brazada y patada. Además, una buena flexibilidad en los tobillos y las caderas te permitirá realizar una patada más fluida y efectiva, reduciendo la resistencia y maximizando la propulsión. Combinar fuerza y movilidad es clave para nadar más rápido con menos esfuerzo.
Conclusión
Nadar más rápido no depende solo de la fuerza, sino de una técnica depurada, eficiencia en cada movimiento y una estrategia bien aplicada. Al enfocarte en mejorar tu postura, brazada, patada y fase subacuática, optimizarás tu rendimiento sin desperdiciar energía. Aplica estos consejos en tus entrenamientos y notarás cómo tu velocidad y resistencia en el agua mejoran progresivamente.
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